Los mini-influencers, los niños que cuentan su vida en las redes sociales

Kidsfluencers

Una de las preguntas más habituales que nos hacían de pequeños es la de ¿Qué quieres ser mayor? Y alguna de las respuestas más habituales eran la de voy a ser astronauta, o médico, o profesora o piloto o policía…la perspectiva hoy en día ha cambiado un poco y quizá si les preguntamos a los más pequeños que quieren ser de mayores una de las respuestas más habituales es la «voy a ser influencer»

En la actualidad existen bastantes criaturitas que destacan en las redes sociales, principalmente en YouTube dónde han encontrado un hueco para todos los contenidos que suben de forma periódica. Por ejemplo, las ratitas unas nenas que cuentan con unos 22 millones de suscriptores en YouTube, dónde cuentan, principalmente como se divierten, algunas marcas, como buenas influencers les piden que hagan retos, y uno de los que podemos encontrar es de una marca de tinte para el pelo, que les cede una ruleta con todos los colores, ellas giran la rueda y cada color se lo aplica la una a la otra.

Otro tipo de influencers son los que hacen los canales en familia, en canal normalmente empieza por uno de lo más pequeños, adquieren el nombre y le añaden el tube después, es el caso de esta familia, el canal recibe el nombre del hijo mayor, Mikel y se convierte MikelTube, tanto él como su hermano comparten las instrucciones para jugar con uno u otro tipo de juguetes, recetas o retos que ven por ahí en las redes sociales o les proponen al igual que el ejemplo anterior alguna de las marcas.

Poco a poco sus padres se van metiendo en el ajo, tanto que incluso en los últimos vídeos ya pasan ellos a ser los protagonistas y nos cuentan como cualquier otra persona de nuestro TimeLine sus viajes, y es que hacen nuevos canales, por aquello de ir segmentando a los seguidores y los combinan para que la viralidad de los canales de sus hijos se convierta también en la de ellos.

Los mini-influencers y sus ganancias

Muchos de los listados existentes afirman que hay bastantes influencers menores de 16 años que generan grandes ganancias a lo largo de un año y, aunque la media se situa en unos 150.000 euros, existen excepciones como la del jovencísimo estadounidense Ryan Kaji que situó en el mapa la revista FORBES que con tan sólo 8 años llegó a ganar 26 millones de dólares.

¿Cómo surgen entonces los mini-influencers?

A priori, podemos pensar, bueno mira que bien, qué divertido, unos niños que invierten parte de su tiempo en hacer vídeos y entretenerse…y si bien es cierto que, por lo menos las primeras veces seguramente sean por puro entretenimiento la realidad es, que cuando empiezan a ganar y ganar seguidores puede acabar convirtiéndose en un trabajo.

Un trabajo con una jornada casi completa que incluye, como en el caso de cualquier otro influencer, generar la estrategia de contenidos, crear, editar, montar y compartir los vídeos, analizar los resultados de lo ya compartido, gestionar los comentarios o los mails que les llegan de posibles colaboradores.

En definitiva, algo que puede haber empezado con un objetivo único y es el entretenimiento se acaba convirtiendo en una trabajo y como tal, Francia, siempre innovando en lo que se refiere a normas, reglas y obligaciones en lo relativo a las nuevas tecnologías e internet. Ha sacado una nueva ley.

La ley para proteger a los mini-influncers

Hace no demasiado tiempo, Francia sacó una ley que establecía que los mails de trabajo no deberían verse y ni atenderse fuera del horario de trabajo, este mes, ha establecido una nueva ley para proteger a los más pequeños en el ámbito de los influencers, alegando que lo de ser influencer es también un trabajo, y que como tal debe estar regulado tanto por las horas que podrían tener para trabajar así como los beneficios.

Una de las regulaciones es, por ejemplo, que los beneficios de los más pequeños estén en una cuenta bancaria a la que podrán acceder cuando cumplan los 16 años. Otra de las regulaciones es que tanto los anunciantes como las agencias que quieran contratarlos tendrán que pedir permiso a las autoridades locales.

Otra regulación más es el derecho al olvido y consiste en que, los más pequeños podrán solicitar que se borre su contenido y las plataformas tendrán que hacerlo.

Esta ley en realidad es una buena iniciativa, porque si lo pensamos un poco en frío, muchos pequeños seguro que han dejado a sus padres gestionar sus ganancias y, antes de que puedan parecer grandes explotadores, el gobierno ha decidido que se cuiden sus derechos.