Los espías de la Covid-19

control covid19 con aplicaciones

Desde que comenzó el estado de alarman han sido muchos los que han pensado en diferentes tipos de aplicaciones para controlar la pandemia, desde las que nos miden la temperatura corporal, a las que nos indican a qué distancia podríamos tener a contagiados con coronavirus.

El problema más allá del cómo funcionará que preocupa a los expertos es que la privacidad de nosotros los usuarios se podría ver afectada porque entraríamos en una nueva visión de nuestra vida por otras personas que analizarán nuestros comportamientos, incluso espiados con el pretexto de «queremos controlar la epidemia»

Debemos hacer un debate sobre: cómo y quién tratará la información, o sobre, cómo se recogerán los datos, el tipo de datos que pueden ser necesarios o si, toda una sociedad podría adaptarse al uso de un teléfono inteligente dónde instalar la aplicación.

Una de las cosas que más necesitan los expertos médicos y farmacéuticos, son datos, y datos más allá de las muertes, dado que esta epidemia nos ha pillado a todos desprevenidos, debemos pensar en qué tipo de datos hace falta saber y qué métodos más eficaces y, lo que es más importante, seguros para el conjunto de la población.

Niveles del control por tecnología

Antes de empezar a gritar a los cuatro vientos ¡Hay que hacer aplicaciones que nos permitan controlar la epidemia! debemos considerar si es necesario por ejemplo, el reconocimiento facial, o si es necesario saber las coordenadas en las que nos encontramos.

Control diario

Quizá algo más cómodo y una forma de tener un control diario es que nos tomemos la temperatura y la tengamos registrada en nuestro dispositivo para que, en caso de ser necesario, poder argumentar nuestra evolución, una aplicación de salud, aunque a título personal quizá sea más complicado de implantar dado a la brecha digital que se ha comprobado que existe a través de los problemas derivados de, por ejemplo, la educación.

Control laboral y responsable

En cambio, las empresas, sobretodo en las que tienen un volumen de trabajadores interconectados entre ellos, se están empezando a plantear la opción de mapear a sus trabajadores, esto significa, hacer un seguimiento muy detallado de los sitios y las personas con las que ha interactuado. En este caso, el objetivo es que si uno de los trabajadores se contagiase, se pudiera saber con certeza: cuándo, quién y dónde ha estado para que, en su caso, se puedan realizar las pruebas o imponer la cuarentena.

Aunque este tipo de herramientas pueden acabar siendo una arma de doble filo ya que, bajo el pretexto, necesito controlarte para saber cómo evoluciona la salud de todo el equipo, a la vez, podrá servir para controlar qué hacen los trabajadores en su horario laboral: el absentismo o «el perder el tiempo».

Control en la calle

Otro tipo de control que se está planteando con la tecnología es que cuando vayamos por la calle existan lectores de datos biométricos, con los que, en principio no nos controlan, pero sí estamos expuestos, quién sabe, si nos vamos a mi género favorito del cine, la ciencia ficción, puede acabar siendo como Person of Interest, todos controlados por alguien que puede utilizar esa información con buenos o malos fines.

Control en los establecimientos comerciales

Hoy que, en Asturias, hemos entrado en la FASE 1 de la desescalada y eso significa que muchos establecimientos del sector no esencial abrirán sus puertas, si bien, en algunos ya he visto que las medidas principales que tomarán será la desinfección y el uso de EPIs o, al menos de mascarillas, a largo plazo, necesitarán de la tecnología, no para controlar a sus clientes sino para estar preparados y ser capaces de no frenar en seco su actividad comercial.

Otros, los relacionados con la hostelería y los grandes eventos se están planteando la adquisición de arcos desinfectantes, que se asemejan a los arcos de seguridad, aunque se activan porque detectan movimiento y los hay para diferentes usos como el personal, para vehículos turísticos y también para los camiones, al pasar por ahí, se supone que quedamos desinfectados, siempre quedará por saber si los que pasan por allí están o no infectados.

Lo que nos viene y cómo afrontarlo

En cualquiera de los escenarios lo único que tenemos claro es que la tecnología y la digitalización de los negocios será la clave para que podamos afrontar esta realidad tan extraña que nos aguarda.

De poco servirán todos los avances en tiempo real si no somos capaces de custodiar y tratar esa información, el big data del que tantos años se viene hablando podría ser la clave para analizar los comportamientos del virus en toda la población del mundo, y eso sólo, depende en su caso de los tan preciados test, más que controlar la temperatura de cada uno de nosotros.

En fin, lo que nos queda es adaptarnos como venimos haciendo desde el inicio del estado de alarma, protegernos y respetar a los que tenemos al lado, poner mascarillas y confiar en que quiénes gestionen la información global que se extraiga de las diferentes aplicaciones, lo haga con ética, profesionalidad y sobre todo, sirva para algo más que para vendernos un producto o un servicio concreto.